DESAPARECIÓ

Eso que llaman espíritu
se quedó bajo
algún escombro
de casa derruida,
o se perdió, diluyéndose,
no se sabe en que sustancia.

Desapareció y ahora
cuesta desenterrarlo,
se escondió y ahora
ni sus rayos son visibles,
lo abandonamos y ahora
algo nos falta.

Lleva en el corazón
una mancha negra
y tras ella una nueva inquietud,
y ahora duele,
duele mirar el mundo,
duele ver lo que ocupa su lugar.

El mundo nos supera
y el espíritu,
llave mágica,
no aparece.

Ya no recordamos
ni su olor ni su color,
ni los reflejos
en la mirada.

Desapareció y ahora
cuesta desenterrarlo,
se escondió y ahora
ni sus rayos son visibles,
lo abandonamos y ahora
algo nos falta.

 

                      Carlos Vargas