ATARDEZCO  

Me siento un aguijón

clavado cuál espina.

Me siento atardecer

sentado en una esquina.

Me siento dolorido,

incierto desvalido,

pegado a cualquier hoja

que el viento se ha llevado.

Me siento un aguijón

una caverna despoblada,

algo que corroe,

día a día, mi carne.

Minutos de la noche

iguales a los del día,

medidos igual

por mi cerebro expectante.

Atardezco, atardezco

en cualquier parte,

atardezco, atardezco,

notando el frío que me invade.

Vigilante, enervado,

con insectos que tejen su casa en la mía,

imperturbables, devoradores;

son insectos que tejen su casa en la mía.

Imagino un mago 

jugando a ser Satán,

clavando alfileres

en mi cuerpo maltrecho,

mi cuerpo convertido

en campo de batalla,

viendo pasar el tiempo

y sin poder hacer nada.

Atardezco, atardezco,

en cualquier parte,

atardezco, atardezco,

mirando a la noche llevarse la tarde.